La parte que la gente se salta es el cuello de hilo, y es justo la que decide si el ojal cierra bien. Un botón cosido plano contra la tela no deja sitio a la capa del ojal, así que la prenda tira y se abre.
A mano. Marca la posición. Sube la aguja por un agujero y bájala por el siguiente, por encima de una cerilla, una aguja gruesa o un palillo apoyado sobre el botón. Repite de seis a ocho veces. Retira el separador, saca el hilo entre el botón y la tela y enróllalo con fuerza varias veces alrededor de las hebras sueltas para formar el cuello. Pasa el hilo al revés y remata con dos o tres puntadas pequeñas.
A máquina. Baja los dientes de arrastre o monta la placa que los tapa. Pon el prensatelas para coser botones, que sujeta el botón quieto. Selecciona un zigzag y —esto es clave— gira primero el volante a mano para comprobar que la aguja entra limpia en cada agujero. Ajusta el ancho del zigzag hasta que así sea. Cose de seis a ocho puntadas, pon el ancho a cero y da unas puntadas en un solo agujero para rematar. Coloca un cordón fino o una aguja sobre el botón para crear el espacio del cuello.
El hilo. Hilo corriente doble, o torzal para ojales en los abrigos. De poliéster mejor que de algodón.
Largo del cuello. Ajústalo al grosor de la tela donde está el ojal: un paño grueso de abrigo pide un cuello largo, una camisa casi ninguno.
Refuerza por detrás en telas blandas con un botón de refuerzo pequeño o un retal de entretela.
Preguntas que la gente hace de verdad
¿Cómo de largo debe ser el cuello de hilo?
Más o menos el grosor de la capa donde está el ojal. Demasiado corto y la prenda se abre; demasiado largo y el botón baila.
Mi máquina tiene un programa para coser botones.
Úsalo. Fija el número de puntadas y remata los extremos. Aun así, comprueba girando el volante que la aguja entra limpia en los dos agujeros.
Última revisión: 2026-08-11