Dos causas cubren la inmensa mayoría: el eje no está bien engranado, o la rueda de goma de arrastre se ha endurecido.
Comprueba primero el eje. Tiene que empujarse con firmeza hasta que encaje en la posición de devanado. A medio engranar, la máquina o no hace nada o mueve la aguja en su lugar. En casi todas las máquinas la barra de la aguja se detiene cuando el devanador está engranado: si la aguja sigue subiendo y bajando, el devanador no está en su sitio.
Después la rueda de arrastre. El devanador lo mueve una ruedecita de goma apretada contra el borde del volante. La goma se reseca: se vidria, encoge o se pone brillante, y entonces patina. El síntoma es un devanador que gira despacio o que se para en cuanto se acumula hilo. La rueda es una pieza de recambio barata en casi todas las máquinas y su cambio es sencillo.
Después el recorrido del hilo. El hilo tiene que pasar por la guía de tensión del devanador, no ir directo desde el carrete. Sin ella la canilla se devana floja y patina, lo que se siente como un fallo del devanador.
Después la propia canilla. Una canilla de la clase equivocada queda demasiado suelta en el eje y gira sin llenarse. Consulta la clase en tu manual, y comprueba que la canilla esté empujada del todo hacia abajo con el cabo de hilo sacado por el agujerito cuando el diseño lo pida.
Después el tope. Muchos devanadores llevan un tope ajustable que detiene el devanado a un llenado determinado. Si se ha desplazado, puede parar la canilla casi de inmediato.
Un fallo de motor es lo último y es poco frecuente.
Preguntas que la gente hace de verdad
La canilla se devana pero queda floja.
El hilo no ha pasado por la guía de tensión del devanador. Una canilla floja provoca después fallos de tensión, así que devánala otra vez en vez de usarla.
¿Puedo devanar una canilla en otra máquina?
Solo si la clase de canilla coincide exactamente. Las canillas que se parecen pero difieren en una fracción de milímetro causan atascos y problemas de tensión.
Última revisión: 2026-08-11