Un pie de doble arrastre lleva su propio mecanismo de arrastre, que mueve la capa superior al mismo ritmo al que los dientes de arrastre mueven la inferior.
Con un prensatelas corriente solo se arrastra la capa de abajo. La de arriba la empuja ligeramente hacia delante el propio prensatelas, así que en cualquier cosa gruesa, resbaladiza o de varias capas las dos terminan con longitudes distintas. Por eso un sándwich de colcha sale con la tela de detrás ondulada, y por eso unos cuadros que casaban en los alfileres no casan al final de la costura.
Dónde se gana su precio:
- El quilting — la razón por la que la mayoría lo compra.
- Vinilo, hule y piel, que se pegan a un prensatelas normal en vez de deslizarse bajo él.
- Terciopelo y telas con pelo, donde el pelo hace que las capas se desplacen.
- Casar rayas y cuadros a lo largo de una costura.
- Los géneros de punto, donde reduce el estirado que produce costuras onduladas.
Dónde no. La costura corriente de tejido plano en una o dos capas. Es más lento, más ruidoso y más voluminoso que un prensatelas normal, y no aporta nada.
Nota de compra. Los pies de doble arrastre son más específicos de cada máquina que la mayoría de los prensatelas, porque el mecanismo tiene que quedar bien situado respecto a la barra de la aguja. Compra el hecho para tu máquina antes que uno genérico: este es el prensatelas en el que la versión genérica decepciona más a menudo.
Preguntas que la gente hace de verdad
¿Es lo mismo un pie de doble arrastre que un doble arrastre integrado?
Parecido en efecto. El doble arrastre integrado — Pfaff lo llama IDT — viene incorporado en la máquina y se activa con una palanca; el pie de doble arrastre es un accesorio que hace el mismo trabajo. Lo integrado es más cómodo.
¿Puedo hacer quilting sin él?
En proyectos pequeños, sí, sobre todo con mucho hilvanado. En una colcha de tamaño completo el desplazamiento de la capa superior se hace evidente y el pie de doble arrastre pasa a ser casi imprescindible.
Última revisión: 2026-08-11