Coser la curva es la mitad fácil. Conseguir que quede lisa es la mitad que la gente se salta.
Coserla. Acorta la puntada a unos 2 mm: las puntadas cortas siguen una curva con más precisión. Ve despacio y guía de forma continua en lugar de pivotar; pivotar produce una curva facetada, no una curva suave. Mira el borde de la tela contra tu línea guía, no la aguja.
Después, piquetes o muescas, y esto es lo que decide el resultado.
En una curva hacia dentro (cóncava) —un escote, una sisa— el margen de costura es más corto que la línea de costura, así que tira. Haz piquetes en el margen a intervalos, casi hasta el pespunte pero sin cortarlo, para que pueda abrirse.
En una curva hacia fuera (convexa) —el canto de un cuello, la esquina de un bolsillo— el margen es más largo que la línea de costura, así que se amontona. Córtale muescas: quita pequeñas cuñas para que pueda comprimirse.
Confundir las dos es el error más común, y el síntoma es una curva que no queda lisa por mucho que la planches.
Después escalona los márgenes a anchos distintos para que no formen un resalte, y plancha sobre una superficie curva —un jamón de sastre— en lugar de en plano, que convierte la curva en una raya marcada.
Preguntas que la gente hace de verdad
¿Hasta dónde puedo acercar los piquetes al pespunte?
Hasta un milímetro o dos. Más cerca corres el riesgo de cortar el pespunte; más lejos y el margen sigue sin poder abrirse.
¿Hace falta un jamón de sastre?
Para costuras curvas que deben sostener una forma tridimensional —pinzas de pecho, costuras princesa, cuellos con forma— se nota la diferencia. Una toalla bien enrollada saca del apuro.
Última revisión: 2026-08-11