Las puntadas de salto son hilos que cruzan el diseño entre dos zonas de bordado, y se recortan en vez de evitarse.
Por qué existen. Cuando un color termina en un sitio y vuelve a empezar en otro, el hilo viaja entre ambos. Una buena digitalización las reduce al mínimo ordenando el bordado con sensatez, pero algunas son inevitables.
Corte automático. La mayoría de las máquinas actuales corta sobre la marcha las puntadas de salto que superan una longitud dada, lo que reduce el trabajo a arreglar unos pocos cabos cortos. Algunas permiten fijar ese umbral de longitud. Si la tuya corta sola, lo que queda por hacer es poco.
Recorte a mano. Usa tijeras curvas de bordar o unas tijeras de aplicación de pico de pato, que permiten cortar al ras sin enganchar la tela. Recorta según termina cada color, y no al final, mientras el diseño sigue en el bastidor y los hilos son fáciles de ver y de levantar.
No tires nunca de una puntada de salto. Tirar desplaza las puntadas de ambos extremos y puede deformar el relleno. Córtala por los dos extremos y retira el tramo suelto.
Por el revés, recorta también el lado de la canilla y busca lazadas antes de quitar el bastidor.
Redúcelas en origen eligiendo diseños con una secuencia de colores sensata y no escalando los diseños de formas que añaden recorrido.
En un tejido de punto o en un tejido abierto, ten especial cuidado: una punta de tijera que engancha la tela por detrás de una puntada de salto hace un agujero que se nota.
Preguntas que la gente hace de verdad
¿Puedo dejarlas sin más?
En un diseño con solo unos pocos saltos cortos, apenas se ven. Los hilos largos que cruzan se enganchan y tiran con el uso, así que esos sí hay que recortarlos.
Mi máquina corta pero deja cabos.
Es normal. Recorta los cabos restantes al ras con tijeras curvas mientras la labor sigue en el bastidor.
Última revisión: 2026-08-11