El patrón te lo dice, en una tabla organizada por talla, versión y ancho de tela: lee la casilla correcta en vez del primer número que veas.
El ancho importa tanto como el largo. La misma prenda necesita bastante más largo en una tela de 110 cm que en una de 150 cm, porque caben menos piezas una al lado de otra. Comprueba el ancho de la pieza antes de comprar, no el ancho que dabas por supuesto.
Toma la cifra «con pelo» para pana, terciopelo, telas cepilladas, estampados direccionales y cualquier tejido con sentido. Todas las piezas tienen que ir en el mismo sentido, y eso gasta más tela. Si tienes dudas, compra la cantidad con pelo: es el error más seguro.
Añade por lo que la tabla no contempla. El encogimiento, si no has prelavado: deja algo de más en algodón y lino. Casar el dibujo en cuadros, rayas y estampados grandes, que puede añadir un rapport de largo por pieza. Los ajustes de alargado. Y el corte selectivo para colocar un motivo.
No restes nada. La tabla ya da por supuesto un plano de corte eficiente.
Cuando no hay tabla —un patrón trazado por ti o una pieza recuperada— extiende las piezas de papel en el suelo al ancho de la tela, en la disposición en la que vas a cortar de verdad, y mide el largo que ocupan. Lleva quince minutos y es el único método fiable.
Compra la mercería a la vez. Entretela, forro, cremallera, hilo y botones. Volver a por un segundo intento de igualar un color rara vez sale bien.
Preguntas que la gente hace de verdad
¿Cuánto de más dejo para el encogimiento?
Prelava en su lugar: elimina las conjeturas por completo. Si no puedes, añade un poco de largo en las fibras naturales, que son las que más encogen.
¿La tabla contempla casar el dibujo?
No. Los cuadros, las rayas y los rapports grandes piden tela de más, aproximadamente un rapport por cada pieza que deba casar.
Última revisión: 2026-08-11